Guía de Alemania

Torre de Televisión junto a la Alexanderplatz. ©Iñigo Pedrueza.
Torre de Televisión junto a la Alexanderplatz. ©Iñigo Pedrueza.

Alemania es un país de contrastes, como lo son todos, por lo tanto con lugares encantadores e increíbles, junto a épocas terribles y otros aspectos no tan agradables como su clima. Alemania como el resto del mundo merece mucho la visita, para conocerla realmente, por encima de los tópicos con los que reducimos a menudo las geografías a las que no estamos habituados. En Europa, Alemania es bastante menos conocida que Francia, Italia, Portugal o Grecia, lo que la reduce a clichés no muy acertados. Esas falsas ideas es lo que intentaremos cambiar, para animarles a visitar este país tan cercano e importante, que tiene tanto para ver y disfrutar.

Alemania no es un país enorme, pero sí diverso. El norte báltico y frisio, con sus islas y animadas playas en verano; sus llanuras llenas de lagos, ríos y canales. El sur bávaro y boscoso, el sur de los Alpes, casi suizo y tirolés o el otro sur de los montes Metálicos. Allí Alemania es también la frontera con Polonia y la República Checa. Alemania central de Mitteleuropa de llanuras, ciudades y pueblos, campos de cultivos de Berlín y Sajonia, Mecklemburgo, Hesse. Y nos queda la Alemania renana al oeste, con el Rin como eje compartido con Francia, Bélgica, Luzemburgo y Holanda, con sus castillos, sus antiguas minas y sus urbes.

Esta variedad de climas, relieves y geografías se expresa en su naturaleza, sus ciudades y monumentos, reflejo de una historia tormentosa como es propia al viejo continente.

Naturaleza.

El agua podría ser el elemento fundamental para comprender Alemania, lo que es una paradoja ya que se trata de un país tenido por eminentemente continental. Y es verdad, ya que Alemania se recoge en el centro de Europa, pero también se abre al mar por el norte y por el Rin, que conecta el centro de Europa con el Atlántico. Los ríos, los canales son caminos de agua que unen la tierra, llana en su mayoría, pero que se alza en los rebordes del país. Los Alpes alemanes y los Montes Metálicos ocultan paisajes de ensueño que podrían trasladarnos al pasado de una Europa que no existe ya en el resto del país. Visitar estos parajes cuando el otoño dora las hojas y tiñe de rojos, amarillos y naranjas unos paisajes que podrían ser las de Canadá o Siberia. En invierno, la nieve recubre el paisaje, hiela los lagos y transforma los panoramas. Y después, la primavera reverdece y da vida a las llanuras y los terrenos que recobran la vida con flores y cultivos. Todo el centro del país puede parecer menos interesante y aparentemente homogéneo, pero el desconocimiento hace que cualquier lago, cualquier río o monumento natural nos sorprenda y haga del viaje una aventura. Además donde faltan las montañas se alzan las ciudades históricas repletas de monumentos, cultura y gastronomía a descubrir.

La costa del mar norte cuenta con un collar de islas que llegan hasta Holanda, con paisajes en Frisia que sorprenden por su carácter plano y rudo, donde el viento domina. La costa báltica es distinta, arenosa y repleta de playas y balnearios. El clima no es el del Mediterráneo, pero la actitud muchas veces sí.

Deporte y aventura.

Esos paisajes diversos, duros y adversos muchas veces son el campo perfecto para los deportes de aventura y riesgo, para los deportes de invierno, el esquí alpino o de fondo o el senderismo con raquetas. Cuando no hay nieve, el senderismo o la escalada, pueden practicarse sin problemas, además de todos los deportes acuáticos.

Alemania país de historia y cultura.

La isla de los museos de Berlín, (Museumsinsel) cuenta con varios de los museos más ricos de todo el mundo, como el Museo de Pérgamo o el Neues Museum. ©Iñigo Pedrueza.
La isla de los museos de Berlín, (Museumsinsel) cuenta con varios de los museos más ricos de todo el mundo, como el Museo de Pérgamo o el Neues Museum. ©Iñigo Pedrueza.

Alemania, además de ser el país centroeuropeo más grande, tanto en población como en tamaño, es la economía más importante de Europa y el país exportador más grande del mundo. Alemania es un país federal con una estructura altamente descentralizada y muy urbanizado. La capital, Berlín, no domina sobre el resto del país del modo en que lo hace Londres en el Reino Unido o París en Francia. Sin embargo, ha sido considerada como una de las grandes ciudades del mundo y está de moda desde los años 90. Berlín cuenta con monumentos mundialmente conocidos como la Puerta de Brandemburgo, el Museo de Pérgamo o Pergamon, la AlexanderPlatz o su parlamento.

La capital financiera indiscutible de Alemania es Frankfurt am Main (no debe confundirse con Fráncfort del Oder). Cuenta con un perfil inusual en la Europa Central, con elevados edificios y un aeropuerto cada vez mayor. Esto hace que ciertos medios la hayan rebautizado con el nombre de “Mainhattan”. A pesar de ello, el centro fue reconstruido tras la Segunda Guerra Mundial y sus edificios de madera y pequeño tamaño contrastan con su skyline.

Múnich es otra de las capitales de Alemania, centro industrial y financiero, ciudad alemana donde las haya pero que siempre reivindica su peculiaridad bávara.

Hamburgo es el principal puerto y es la vanguardia de nuevos proyectos urbanísticos.

Bremen, Dusseldorf, Hanover, Colonia, Dresde, Stuttgart, Dortmund son otras grandes urbes. Pero también hay ciudades más pequeñas y muy interesantes Núremberg, Aquisgrán, Ratisbona, Tubinga, Bonn, Lübeck o Ingolstadt, que destacan por bus monumentos o sus universidades.

La industria es el referente de un país que basa en la calidad y la productivas la imagen de Alemania. Los coches son un símbolo de orgullo nacional, y los fabricantes como Audi, BMW, Mercedes, Porsche y Volkswagen son famosos internacionalmente por su calidad, seguridad y estilo. La excelente red de carreteras de Alemania se complementa con un sistema de trenes de alta velocidad, el ICE, lo que hace a las comunicaciones y el transporte muy fácil.

El hecho más relevante de su historia reciente ha sido la Reunificación en un único Estado de la Alemania del este y del oeste, simbolizada con la caída del muro de Berlín. El pasado reciente todavía mantiene su huella en Alemania. Las dos Guerras Mundiales y la dictadura nazi que destruyó el país y causó tanto dolor y destrucción han servido para hacer una autocrítica muy necesaria. La visita de los monumentos en relación con las dos Guerras Mundiales, ruinas, subterráneos de Berlín (unterwelten), campos de concentración, permite no olvidar acontecimientos, que nunca jamás deben repetirse.

Alemania es junto con Francia, uno de los motores de la Unión Europea y el fortalecimiento del eje Franco-Alemán ha marcado la normalización y la reconciliación en Europa. Desgraciadamente en los últimos años, como todos los países de Europa, se están tomando decisiones más unilaterales y menos consensuadas, lo que pone en peligro la unidad europea.

La gastronomía y las fiestas en Alemania.

A priori pensamos que Alemania es el país de la cerveza por excelencia y nos imaginamos esos grandes y rubicundos señores vaciando jarras de dimensiones olímpicas. Pero no está tan claro que Alemania sea un país de la cerveza o al menos que lo sea tanto como un país de vino. Alemania exporta vino por todo el mundo, y dispone de magníficos valles cubiertos de vides.

La cultura de la cerveza de Alemania, por ejemplo, se centra alrededor de la ciudad más grande del sur, Múnich, donde la cerveza se sirve tradicionalmente en jarras de litro. Múnich es también la sede del Oktoberfest, el festival relacionado con la cerveza, más grande y más visitado de Europa y del mundo. Sin embargo, las regiones alemanas occidentales son conocidas por su vino y sus zonas de cultivo (por ejemplo, Renania Palatinado y Hesse) Bad Duerkheim situada en la “ruta del vino alemán” organiza la mayor fiesta del vino en todo el mundo con más de 600.000 visitantes al año.

Berlin y sus monumentos, nos sorprenden a cada paso. ©Iñigo Pedrueza.
Berlin y sus monumentos, nos sorprenden a cada paso. ©Iñigo Pedrueza.

Viajar a Alemania.

Como todo gran país al que pretendemos viajar, Alemania nos ofrece un variedad inacabable de registros para nuestro viaje: cultura, grandes ciudades cosmopolitas, espacios naturales, gastronomía, fiesta y animación, arte e innovación.

La vía más habitual para empezar a conocer Alemania suele ser visitar Berlín y, en función del tiempo que dispongamos hacer alguna ruta partiendo desde allá. Otra opción muy común es basarnos en varias escapadas a las ciudades más importantes: Múnich, Frankfurt… e intentar conocer la región desde su área de influencia. Sea como fuere, conocer Alemania es una gran experiencia, una oportunidad, y uno de los viajes que no nos podemos perder.

Alemania, es un destino cultural y gastronómico, pero también un destino de natiraleza, con sus bellezas naturales cuidadas y protegidas. La exploración de este país y de todas sus facetas nos ofrece semanas de visitas y actividades interesantes.

Berlín, cool, multicultural, llena de vida, es una capital magnífica en un estado constante de la reinvención. En el otro extremo, Múnich se encarama encima de Baviera, el centro de tradiciones nacionales. Las aldeas y sus castillos, las pistas y estaciones de esquí cercanas. Las ciudades de todos los tamaños que compiten por ser la meca europea del tecno. Disfrutar del aire libre, de la montaña, del esquí, excursiones por bosques cuidadosamente preservados. Antiguas tradiciones del este, la bella Dresde, la próspera Colonia, la innovadora Hamburgo, Bonn o Friburgo, Aquisgrán, la Selva Negra bávara, los palacios de Sanssouci o Charlottenburg o los castillos de cuento de hadas de Hohenzollern y Neuschwanstein están esperando ser descubiertos.

Willkommen in Deutschland.